Aunque Bryce haya caído en la cómoda tentación del plagio no una sino varias veces; no se le puede negar ese talento innato para contar historias tan tiernas y conmovedoras. Hace unos días cayó en mis manos uno de sus libros y al leerlo no pude dejar de sentirme identificada con la historia y salvando las distancias porque obviamente no me parezco en nada a la Tarzana protagonista ni mi amado “P” a su Juan Manuel; si tenemos algo en común, nuestro siempre en contra estimado tiempo de arribo…y es que desde hace 18 años estamos queriéndonos primero él a mi y luego yo a él; pero sin poder encontrar un destino común en donde podamos decirnos y demostrarnos lo q sentimos sin herir a nadie… porque esa es otra de nuestras diferencias con los personajes de la novela, por lo menos ellos si tuvieron la oportunidad de encontrar ese espacio en sus vidas para prodigarse todo su cariño.
El Gabo dijo alguna vez : “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda; y como la recuerda para contarla”; y lo nuestro lo recuerdo así como lo cuento. Supongo q hicimos CLICK desde q nos vimos, pero la timidez por su parte y el recato de la mía hizo q solo nos miráramos y nada mas. Desde entonces supimos el uno del otro gracias a ciertos familiares con vocación de Cupido, con los años el destino hizo que trabajáramos juntos y entre diálogos, miradas y risas nació este cariño que nos ha acompañado siempre, como un amigo cómplice y fiel . La certeza de su amor llegó cuando mi corazón y mis pensamientos ya le pertenecían a otro; y aunque tuvimos nuestro momento para ser la pareja, que estoy segura debimos ser, el destino o mejor dicho mi indecisión no lo permitió.
Con el correr del tiempo mi muy querido “P” se las ha arreglado a propósito o no; para estar en cada momento importante de mi vida, y tan cómoda me sentí en su incondicional amistad que cuando me sentí capaz de corresponder su amor, se cansó de esperarme como él dice y también formó una familia al lado de una mujer que le ofrecía su amor sin condiciones…osea… otra vez en contra nuestro estimado tiempo de arribo. Alguna vez me dijo que yo era el amor de su vida y aunque yo no le pueda decir lo mismo juro que siempre será mi entrañable y adorado “P”.
Pero eso sí, siempre tendremos nuestras interminables horas al teléfono, nuestras pocas pero atesoradas salidas al cine o a tomar un café; y ahora nuestros escasos correos electrónicos, cada vez mas lejanos porque si algo hemos tenido en claro siempre es que la felicidad no se consigue con las lágrimas de otros.
Supongo que nuestro estimado tiempo de arribo siempre nos fue esquivo, nos coqueteo de lejos y cada vez q nos acercábamos se nos escurría entre la certeza de nuestras realidades…y que lo único que podamos ofrecernos hasta ahora es nuestra más sincera amistad y nuestro mas devoto cariño.